Intervención de la Agencia Tributaria Registran dos sedes de Google en Madrid por posible evasión fiscal y fraude

Intervención de la Agencia Tributaria Registran dos sedes de Google en Madrid por posible evasión fiscal y fraude

Agentes de la Agencia Tributaria y de Vigilancia Aduanera han registrado este jueves, durante toda la mañana, dos sedes del gigante de internet Google en Madrid, en busca de pruebas por un posible fraude fiscal cometido por la compañía, que pese a operar en España y obtener presuntamente los beneficios de ventas millonarias apenas paga impuestos en este país.

La operación, autorizada por el juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 29 de Madrid tras autorizar los registros el pasado lunes, a raíz de una petición de la Agencia Tributaria, llega después de episodios similares en otros países europeos: Google apenas paga impuestos en ninguno de ellos, sólo en Irlanda, y precisamente atajar la ingeniería contable para facilitar el fraude fiscal es una de las prioridades actualmente de la Unión Europea.

En Madrid, los registros del jueves, adelantados por ELMUNDO.ES, se llevaron a cabo tanto en el campus de la compañía, en la calle Moreno Nieto de la capital, cerca de la Ronda de Segovia, como en Torre Picasso, junto al Santiago Bernabéu, y en ellos participaron una treintena de agentes en busca de indicios que pudieran acreditar el fraude a la Hacienda española. Durante la operación no se permitió la entrada ni la salida de personas de los locales registrados.

En la inspección, aparte de Vigilancia Aduanera, están involucrados los departamentos de Inspección, la Unidad de Auditoría Informática y la Oficina Nacional Fiscalidad Internacional de la Agencia Tributaria. Por el momento, esta es sólo una investigación administrativa, no penal, y sólo en caso de que se demostrara una cuantía defraudada superior a 120.000 euros y la intención de engañar a Hacienda el caso podría acabar denunciado en Fiscalía.

La actuación de la Agencia Tributaria se orienta a descubrir si la filial española de Google tiene más ingresos de los declarados, lo que generaría mayores obligaciones tributarias de la empresa más potente de internet a nivel mundial. Fuentes cercanas a la investigación explicaron que por ahora se centran en un posible fraude de IVA y en el pago de Impuesto de No Residentes, pero en realidad el espectro es más amplio: se va a revisar la mecánica empleada por Google urante varios ejercicios, y eso podría todavía no se sabe cómo podría terminar.

La estructura europea de Google es la que ha generado las sospechas de varios países de la UE (ya hubo registros hace meses en sus oficinas de Francia, por ejemplo). La multinacional tiene lo que se conoce como el doble irlandés y el sandwich holandés. Detrás de estos nombres hay una ingeniería financiera que, más que ser ilegal, puede constituir un fraude de ley.

Google tiene dos sociedades en Irlanda: una operativa, que factura a sus filiales en cada país, y otra con el centro de control en Bermudas, que es también irlandesa, pero no tributa en Irlanda porque la legislación de ese país permite esta figura. Además, hay una tercera sociedad en Holanda. Mientras la irlandesa factura a las filiales, la de Bermudas factura a la de Holanda, y ésta a la primera irlandesa. De este modo, el balance ingresos y gastos queda muy nivelado y casi todo el dinero acaba en Bermudas, donde no se tributa. De hecho, el pasado febrero ya se publicó que la empresa holandesa había enviado casi 11.000 millones del ejercicio de 2014 a Bermudas.

Google y la Administración española son en realidad viejos amigos. En 2011 ya se le abrió una investigación a la compañía por no pagar apenas impuesto de sociedades, incluso llegando a declarar pérdidas en uno de los ejercicios anteriores. Al final, la firma aceptó pagar 1,9 millones de euros.

Google, en cambio, lo ve de otra manera: la compañía asegura que colabora con la administración y que paga lo que le toca. El problema lo encuentra más bien en la legislación comunitaria, que tiene diversos tipos impositivos según los países.

Fuente: http://www.elmundo.es/economia/2016/06/30/5774ead6ca4741db168b45c9.html